La historia sumergida del puerto

Cuando el puerto romano de Sagunto, datado del siglo V a. C. cayó en el olvido, los temporales socavaron el morro del muelle, provocando el derrumbe del faro. Así, la totalidad de los materiales constructivos y los elementos del interior quedaron sumergidos bajo el agua. No fueron expoliados ni en la Edad Media ni en la Moderna, sino que yacen todavía en el fondo del mar Mediterráneo, en la zona conocida como Grau Vell.

El Grau Vell del Puerto de Sagunto, muy cerca del Marjal dels Moros, alberga uno de los yacimientos portuarios romanos más importantes de España. La complicada y costosa labor de emerger los restos, que abarcan un espacio de más de 2.000 metros cuadrados, a la superficie, hace que este conjunto arqueológico permanezca bajo el agua. No obstante, desde hace dos años, un equipo de la Universitat de Valencia promueve el estudio de estos vestigios de la época romana, de los que ha extraído varias piezas de gran valor histórico y que han arrojado grandes descubrimientos sobre la importancia comercial de este enclave marítimo hace más de dos mil años.

Los sondeos subacuáticos realizados en este espacio y el magnífico estado de conservación de las piezas sumergidas, han podido esclarecer que el puerto de “Saguntum” se construyó en dos fases. Desde el siglo V hasta el III a. C. existía una zona lagunas, mucho más importantes que la zona húmeda del marjal, por la que introducían las embarcaciones a través de la Gola de Colomer. Fue en la época republicana romana, en el siglo II a. C., cuando se construyó el muelle, con capacidad para atracar hasta cuatro naves onenarias (barcos comerciales de gran tonelaje) y con una longitud de 140 metros.

El espacio de atraque se completó con la construcción de un faro de grandes dimensiones, que permaneció en pie hasta 1906, y del que se avistan en el fondo submarino partes de su contrucción, como sillería de gran tonelaje. No obstante, según los arqueólogos que han trabajado en estas excavaciones marinas, falta un estudio riguroso que permita constatar fechas y otras características históricas para confirmar estos datos.

Una de las realidades, ya comprobada, es la de que en el Grau Vell existen embarcaciones naufragadas de distintas épocas históricas, todo un museo bajo el agua, que se antoja imposible de recuperar. Desde esta perspectiva, los equipos de inmersión que han colaborado en la extracción de piezas de pequeño tamaño y en la elaboración de un mapa aproximado de la localización de las ruinas del puerto romano, han destacado el inmenso conjunto arqueológico que existe en el fondo marino de Puerto de Sagunto.

Así, las naves hundidas, que estaban realizadas en madera y clavos de cobre, guardan en su interior la carga que los antiguos mercaderes pretendían comercializar al llegar a puerto, allá por los siglos I y III a. C. De estos restos se han archivado ánforas, utilizadas para portar el aceite desde el sur de la península, anclas, utensilios de hueso usados para escribir, monedas y otros objetos ibéricos y romanos. Tal y como dicen los especialistas, “hay toda una historia ahí abajo, y sólo unos pocos afortunados pueden contemplarla”, al referirse a lo complicado de la extracción del conjunto histórico.

Aunque no existe una necesidad real de sacar a la superficie estos elementos arqueológico, la creación de un museo sobre la historia de Sagunto, alenta a los profesionales a soñar con esta posibilidad. Sin embargo, esta extirpación marina requeriría de una plataforma enclavada en el agua, pontanas, grúas y buzos, pues se han de mover sillares de entre 500 y 800 kilos de peso, amén de la minuciosa labor de los arqueólogos subacuáticos en la selección de piezas bajo el agua. Este proyecto no se ha valorado, pero se estima un coste de más de 300.000 euros.

La esperanza reside en la ampliación del actual puerto marítimo de Sagunto, que permitirá arropar el conjunto y mantenerlo en su área de protección, aunque se teme por los movimientos de tierra que el nuevo macro polígono Parc Sagunt puedan provocar, dejando enterrados bajo la arena y las rocas algunos de estos restos, parte de la historia de la ciudad.

Además de los restos sumergidos del antiguo puerto romano, la zona del Grau Vell acoge un villa roma, al parecer una casa de campo de una familia adinerada. Esta contrucción ha sido estudiada por la catedrática en arqueología Carmen Aranegui, que ha conseguido constatar que se trata de una vivienda del siglo I a. C. catalogando en pocos meses más de 1.100 objetos ibéricos y romanos.

Texto publicado originariamente en ipuerto.com

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